viernes, 16 de octubre de 2009

ENTREVISTA A SALVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS EN REVISTA DE LETRAS

http://www.revistadeletras.net/salvador-gutierrez-solis-nos-define-mas-lo-que-callamos-que-lo-que-decimos/

Salvador Gutiérrez Solís: “Nos define más lo que callamos que lo que decimos”

Por Josep A. Muñoz | Portada | 16.10.09

El orden de la memoriaDicen que El orden de la memoria (Destino), la nueva novela de Salvador Gutiérrez Solís, es su Ciudadano Kane. No les falta razón en cuanto a la forma de narración y a la fuerza del protagonista, Eloy Granero, el heredero de una gran cadena de grandes almacenes que intenta poner “orden” en su memoria a través de recuerdos que le conducen a un suceso que quedó plasmado en una fotografia: la que aparece en su presente para ayudarle a colocar las piezas del puzzle del pasado.

Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968) se estrenó en el mundo de la edición hace ahora diez años con La novela de un novelista malaleche, con la que llegó a finalista del Premio Nacional de la Crítica. El “malaleche” ha continuado vivo en obras posteriores (El batallón de los perdedores; Guadalajara 2006) a la vez que su creador navegaba en otras aguas (El sentimiento cautivo -finalista del Fernando Lara de Novela-; Barnaby Conrad, una pasión española). Ejerce también como crítico y articulista.

El orden de la memoria es la novela a la que has dedicado más tiempo. ¿Es una obra de transición, marca de alguna manera un antes y un después respecto a tus anteriores libros, en especial los dedicados al personaje del “malaleche”?

Tal vez, más que de transición, El orden de la memoria sea una novela de definición, por lo que respecta al conjunto de mi obra. Es el trabajo en el que me he sentido más cómodo. Aunque se pueda entender como una novela de “vocación mayoritaria”, que es una afirmación que no termino de asimilar, no renuncio a ninguno de mis rasgos más característicos. Es decir, me mantengo firme en mi convicción de evolucionar en cada nueva novela, partiendo de la inmensa herencia que he recibido, como cualquier escritor que emplea el español como idioma de expresión. Evolutivo, pero no experimental, que es un calificativo que me traslada a la frialdad de un laboratorio, donde se mezclan los elementos más por una intención decorativa que narrativa.

Cuando comenzamos un nuevo proyecto, todos los autores partimos de un deseo, de un anhelo, de lo que nos gustaría que nuestra obra, una vez concluida, fuera. Llegado ese momento, en muchísimas ocasiones la realidad y el deseo no se sitúan en el mismo punto. Es una sensación agridulce, frustrante, que en alguna ocasión he padecido/sentido. Algo que, afortunadamente, no he sentido con El orden de la memoria. Es la novela que quise escribir.

Foto © F.J. Vargas

Foto © F.J. Vargas

La estructura que le has dado nos permite hacer balance de la vida de Eloy Granero, el protagonista. ¿Ha sufrido muchos cambios el orden de la memoria de la novela durante el proceso de escritura?

Han sido tres años de constantes cambios, de “congelar” una vez y otra la novela, de distanciarme para volver a ella como si fuera la obra de otro autor. Un proceso que entiendo como necesario para alcanzar la plena visibilidad, ya que podía contemplarla desde la lejanía y comprobar si contaba con “zonas oscuras”. El orden de la memoria es un puzzle que el lector va componiendo a medida que avanza en su lectura, y, por tanto, necesitaba que cada pieza de ese puzzle contara con la mayor visibilidad, que su capacidad informativa permaneciera intacta, que ayudara al lector en la composición de la novela. Si la estructura de El orden de la memoria fue el resultado de un proceso relativamente rápido, ya que la novela desfilaba ante mis ojos, el posterior duró mucho más, tres años.

No sólo es una historia sobre la memoria que permanece, sino también sobre la memoria inventada. Claudia, la propietaria de la tienda de fotografía a la que Eloy lleva a revelar sus carretes, manipula sus fotos para tener una biografía gráfica ficticia con él.

Creo que vamos dejando nuestra huella allá por donde pasamos. El viaje, ya sea mental o físico, propicia la construcción de nuestra identidad, de la misma manera que nos desprendemos de algo, mucho o poco, de nosotros mismos en cada parada. La fotografía, qué duda cabe, puede entenderse como el mayor símbolo, símbolo material, de nuestra memoria. Ordenado o no, impreso o no, la mayoría de nosotros contamos con una serie de instantáneas que, contempladas de una manera cronológica o sentimental, pueden conformar el álbum de nuestra vida. Claudia fabrica su pasado de una manera artificial, pero no por eso deja de ser para ella un pasado intenso y emocionalmente vivido. A Eloy Granero, sin embargo, le gustaría contar con la capacidad para ordenar su memoria, desprenderse de algunas imágenes que le son ingratas. Una capacidad que sólo pertenece al tiempo.

En la narración utilizas el recurso de apoyarte en aquellas cosas que no se llegan a decir o a hacer, pero que has querido reflejar como parte de la historia. ¿Hubiera estado incompleta la visión global de los personajes sin esas acotaciones? ¿Crees que la novela hubiera resultado diferente si los personajes actuaran como desean en lugar de como se espera de ellos?

El orden de la memoria es una novela en la que los silencios cobran un gran protagonismo. Seguramente, la mayoría de nosotros nos definimos más por lo que callamos que por lo decimos. Esta novela, y agradezco tu apunte, cuenta con un falso narrador omnisciente, y digo lo de falso porque incumple las reglas de la tercera persona en determinadas ocasiones, y de una manera que puede rozar lo subliminal toma partido en la historia, desvela interiores de los personajes, amplifica algunos de sus silencios.

S_GutierrezImportante es también el tiempo, esa obsesión de Eloy por dedicárselo a sí mismo y aprovechar cada segundo.

Paul Auster nos enseñó a pesar el humo. A Eloy Granero le encantaría pesar el tiempo. Pero el tiempo real, o lo que él entiende como tiempo real. Su propio tiempo, el tiempo que se dedica, ese que no emplea en ser la persona que todos esperan de él. Ese tiempo que se siente, que se goza. Puede que a todos nosotros nos gustaría sólo “contar” el tiempo efectivo, que el reloj se detuviera en los tiempos muertos. Pero las manecillas del reloj siguen avanzando, queramos o no; una realidad de la que no escapa ni alguien como Eloy Granero.

Las mujeres tienen una gran presencia en la novela, aunque la vida de Eloy está marcada por los personajes masculinos (su primo Rafa, Matías, su amigo Taylor…). ¿Cómo te fuiste planteando el papel de cada una de esas mujeres que intervienen, en la mayoría de ocasiones, de manera esporádica en las vivencias del protagonista?

Eloy Granero mantiene una relación muy compleja con las mujeres, y que va de la admiración al más absoluto de los aburrimientos. Sin querer llegar a contradecir la opinión de algunos críticos, que puede ser tan respetable y tal vez más acertada que la mía, no es atracción lo que Eloy siente por los protagonistas masculinos de El orden de la memoria, es admiración, idealización, espejos en los que nunca se podrá reflejar.

Todos estos personajes secundarios, tanto los masculinos como los femeninos, nos ayudan a descubrir, y puede que entender, la personalidad de Eloy Granero.

Con El orden de la memoria te has lanzado a la promoción a través de las redes 2.0, un recurso cada vez más utilizado por los autores para dar a conocer su obra. ¿Qué tal ha resultado la experiencia?

Me considero un escritor realista en todos los sentidos, y esa conciencia plena del día a día, de la vida y sus circunstancias, me lleva a utilizar todas las herramientas y las posibilidades que las nuevas tecnologías, Internet y la informática, nos ofrecen. Las wikipedias han necesitado muy poco tiempo para imponerse a las enciclopedias, y en la mayoría de los casos los blogs personales constituyen, a su manera, las enciclopedias y las wikipedias más certeras y fiables que se puedan encontrar en la actualidad.

Desde que El orden de la memoria ha llegado a las librerías, las visitas a mi blogs personal o al de la novela

www.salvadorgutierrezsolis.blogspot.com

www.elordendelamemoria.blogspot.com

se han multiplicado de manera asombrosa. Los perfiles de Facebook

EL ORDEN DE LA MEMORIA Página ,o

EL ORDEN DE LA MEMORIA Perfil

ya cuentan con miles de amigos, miembros, fans, etc., superando muy ampliamente todas mis expectativas. Cada día recibo decenas de mensajes, de lectores que me cuentan sus impresiones sobre la novela o interesándose de cómo conseguirla, sobre todo de personas que viven al otro lado del Atlántico. En definitiva, una experiencia muy enriquecedora, muy directa, muy sincera, que me está reportando momentos inolvidables.

José A. Muñoz

lunes, 12 de octubre de 2009

ENTREVISTA Y RESEÑA EN LA BIBLIOTECA IMAGINARIA

http://www.labibliotecaimaginaria.es/page10.php

Esta semana, y tras el tan merecido puente de la Hispanidad, en La Biblioteca Imaginaria tenemos el placer de ofreceros la entrevista que hace unos días nos ha concedido, vía email, el escritor Salvador Gutiérrez Solís, en relación a su última novela El orden de la memoria, una obra que no puede dejar a nadie indiferente, una lectura amena y original (como siempre, la reseña, tras las palabras del autor), un libro del que probablemente ya habrás oído hablar.


Sin más, aquí os dejo con las interesantes respuestas del autor. Disfrutadla:


¿Cuándo empezaste a escribir?


Puedo responderte cuándo, que fue inusualmente tarde, si me comparo con buena parte de mis compañeros. Hasta los 27 años no comencé a escribir narrativa. Me recuerdo desde que tengo uso de razón con un libro entre las manos, pero hasta los 27 no me planteé pasar al otro lado e inventar mis propias historias. Creo que si la edad de inicio puede entenderse como extraña, mucho más mi primer texto: una novela. La presenté al premio de novela de Universidad de Sevilla y gané. Pasé en seis meses de ser un lector a un escritor con un libro en las librerías. Creo que escribí mi segunda novela sólo para comprobar si la primera no había sido una casualidad…


Me costaría mucho más trabajo responder por qué comencé a escribir.


¿Dónde encuentras normalmente la inspiración?


La realidad, la realidad, la realidad. Me documento a través de la curiosidad y de la observación. Me interesa sobremanera el día a día, el ruido de las calles, los empujones de los bares, las miradas en el autobús… Además, entiendo este periodo histórico que estamos atravesando como uno de los más alucinantes de cuantos ha contado la humanidad. Un tiempo de constantes cambios, de constante transformación. Un tiempo susceptible de analizar y de ser contado.





¿Cómo surgió la idea de escribir El orden de la memoria?


La chispa de El orden de la memoria surgió a partir de una película, una noticia en un diario y, sobre todo, un poema de Raymond Carver. El poema con el que concluye la novela. Entendía que contaba con tres piezas que articulaban un puzzle. O, más que un puzzle, una película que se proyectaba en mi cerebro. Debo de reconocer que el armazón inicial de la novela lo tracé en muy poco tiempo. Sin embargo, alcanzar el tono ideal, la distancia y la visibilidad me ha llevado varios años.


¿Te obsesiona el tiempo? ¿Y el orden?


El orden, para nada. Creo que cada uno cuenta con su propia definición del orden, que en muchos casos es radicalmente diferente a la de quien tenemos al lado –para desgracia de ambos-. El tiempo no consumido, no vivido, no disfrutado, sí me obsesiona. Debo de reconocer que soy una persona muy activa y los “tiempos muertos” no me relajan, todo lo contrario.


¿Guardas algún secreto inconfesable que nunca revelarías?


Ja, ja… Menuda pregunta. Todos tenemos nuestros secretos, creo. Yo los tengo, pero tal vez sean inconfesables por mi propio pudor más que por su naturaleza. Si los comparo con los de Eloy Granero, mis secretos se los podría contar a Heidi sin causarle ningún trauma.





¿Se parece Eloy Granero a alguien que hayas conocido?


No, afortunadamente. No se parece a nadie que haya conocido, al menos, personalmente. Tampoco es Eloy Granero un prototipo, un ser fácil de encontrar. Como ya he comentado en alguna ocasión, Eloy Granero es un “malo” a “tiempo parcial”, sólo unos minutos durante toda su vida, porque tampoco creo que haya “malos” que lo sean las veinticuatro horas del día. Seguro que Manson tuvo momentos de afecto, y Hitler y todos ese miles de “malos” que han traspasado la línea del tiempo.


¿Por qué es Eloy incapaz de tener remordimientos?


Porque tiene su propia moral, porque en el fondo él también se reconoce casi como una víctima, como una persona sobrepasada por las circunstancias, por los momentos, por su propia naturaleza. Sí existe el remordimiento en el interior de Eloy Granero, pero por motivos y razones muy diferentes por los que podamos tener la mayoría.


¿Por qué parece que a tipos como a Eloy siempre le va bien en la vida?


Porque somos tremendamente miopes y el concedemos al aspecto material toda la importancia. El “tanto tienes, tanto vales” se cumple más de lo que debiera, y muy especialmente durante los últimos años, que hemos contemplado con admiración a todos esos personajes que han devorado el propio y monstruoso engendro económico que habían construido a costa de nuestras hipotecas, de nuestro esfuerzo. Tampoco creo que parezca que les va muy bien en la vida, son más visibles, nada más. Seguramente nosotros somos mucho más felices.





¿Tienen Claudia y Eloy algún futuro juntos?


Me han formulado esta misma pregunta docenas de veces. Claudia y Eloy, a su manera, tienen un pasado, un pasado intenso y admirado. Bases más que sólidas para contar con un futuro estable. No me extrañaría abrir el buzón cualquier día y encontrarme una invitación de boda.


¿Qué esperas que encuentren tus lectores en esta novela?


El orden de la memoria es una novela de varias capas o texturas. Es decir, es una historia que esconde una intriga, sí, pero también es un retrato psicológico, de la misma manera que se puede considerar como un retrato social. Y es una novela de descubrimientos, comenzando por la personalidad de Eloy Granero. Entiendo que son diferentes y muy variados los elementos por los que se puede sentir atraído cualquier lector.


¿Tienes ya nuevos proyectos?


No, y sí, pero nada todavía lo suficientemente definido. Tengo ideas, breves fragmentos que tal vez me indiquen un camino, nada más. En cualquier caso, puedo adelantar que no se parecerá en nada a El orden de la memoria.


Muchas gracias, Salvador, por tu tiempo, tus interesantes respuestas y tus fotos. Espero que El orden de la memoria te de muchas alegrías y pronto nos ofrezcas nuevos proyectos tan interesantes como siempre.


A vosotros, queridos seguidores, gracias por estar ahí una vez más.



Cristina Monteoliva


EL ORDEN DE LA MEMORIA. Salvador Gutiérrez Solís
12/10/2009 21:34:38

Título: El orden de la memoria


Autor: Salvador Gutiérrez Solís


Editorial: Destino


Págs: 304


Precio: 18,50 €



Voluntaria o involuntariamente: todos hacemos balance de nuestra vida alguna vez que otra. A nuestra mente se nos vienen los recuerdos de nuestra niñez, los de la juventud temprana, los de las personas que aún nos acompañan y los de aquéllos que ya nunca volverán. Seguro que en más de una ocasión se cuelan también recuerdos desagradables, sucesos de nuestra vida que nos marcaron y que quisiéramos borrar de nuestra mente. De esto sabe especialmente Eloy Granero, el protagonista de El orden de la memoria, la novela de Salvador Gutiérrez que hoy comentaremos.


Eloy Granero tiene unos grandes almacenes de éxito, un dúplex de seiscientos metros cuadrados, una asistenta la mar de eficiente, dos ex mujeres y una cámara de fotos que le ha acompañado en muchos momentos de su vida. Como es habitual, Eloy lleva unos carretes a revelar a la tienda de Claudia, su vecina y amiga, una persona de total confianza. Poco hace imaginar lo que Claudia encontrará entre las fotos reveladas, entre esos negativos olvidados que tal vez sería mejor haberlos dejados en el baúl del olvido para siempre. Pero, ¿qué oscuro secreto podría guardar una persona como Eloy?


Existe un narrador en tercera persona en esta obra, uno de esos seres meticulosos y ordenados que nos acerca a la vida de Eloy Granero, a su pasado, su presente, a su manera de ser y de no ser, utilizando para ello un ritmo in crescendo, una narración atractiva que nos conducirá hasta el final más inesperado. Este guía, que no se identifica con ningún personaje de la obra, no es tampoco un narrador cualquiera, pues no sólo se comunica con nosotros, los lectores, sino que también lo hace con Eloy, quien le escucha y a veces le contesta, como si estuviera oyendo el discurso de un amigo, tal vez el único verdadero que Eloy posea.


El protagonista de esta historia es el ya mencionado Eloy Granero, un niño de papá acostumbrado a tenerlo todo en la vida, el mismo que heredara la presidencia de los Almacenes Granero aún cuando su hermana estuviera más preparada para asumir el cargo. A Eloy le gustan la fotografía, las putas, los tobillos de su última ex, el orden y no perder el tiempo. Eloy parece un hombre tranquilo, un tipo que nunca ha roto un plato, un ser anodino cuyo mayor atractivo es el dinero. Nada más lejos de la realidad: Eloy no es tan simple, ni su obsesión por el orden y el tiempo, tan inofensiva. Pero, ¿qué se esconde tras esta fallada? ¿Qué oscuros secretos puede esconder alguien tan respetable?


La clave para resolver el enigma nos la dará Claudia, la servicial dueña de la tienda de fotos. Claudia es discreta, amable, paciente. Claudia revela las fotos de Eloy con cuidado, presta atención a los detalles, ama a su vecino y amigo en silencio. Tal vez lo que descubra en ese carrete viejo no tenga importancia, tal vez lo signifique todo. Pero, insisto: será ella la que nos lo indique.


El orden de la memoria, en definitiva, no es sólo el retrato tanto de un segmento concreto de la sociedad española actual como de la vida de un hombre adinerado, en particular, en un estadio concreto de su vida, un análisis de su pasado y de las relaciones que ha mantenido y mantiene con todos las personas de su entorno, un documento que explica los pasajes que han marcado la vida de este personaje tan rico en matices, este ser sin objetivos reales en su vida, pues de eso nunca ha tenido que preocuparse; sino también una obra llena de intriga, de desazón y también de amor y esperanza, una sorprendente y original historia que no podrás dejar de leer hasta el final.


Está bien echar la vista atrás a veces, recordar lo pasado, sea bueno o malo. Tal vez no deberíamos obsesionarnos en demasía por algunos recuerdos, mirar adelante sin más. En fin, que cada uno decida lo que crea más oportuno, que ordene o desordene su memoria. En todo caso, no dejéis de leer El orden de la memoria, una novela que no os dejará indiferentes.



Cristina Monteoliva

domingo, 11 de octubre de 2009

ENTREVISTA A SALVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS EN MASQUEPALABRAS



S_GutierrezDespués de leer la novela “El orden de la memoria”, me puse en contacto con Salvador Gutiérrez Solís, su autor, para pedirle una entrevista. La distancia geográfica era considerable pero nos salvó, como en tantas ocasiones, el correo electrónico. Acababa de leer su libro, y seguía teniendo a la figura del protagonista, Eloy Granero, muy presente. A veces, los libros pueden ser como un amante que, una vez se ha ido aún buscas su olor por todas partes. A Eloy Granero lo juzgué, lo diseccioné, lo valoré; lo maldije en ocasiones, y en otras, empaticé con él. Ahora, gracias al enrevesado mundo de la informática, podía hablar con su creador.

Entrevista realizada por Angi Sansón

Salvador, conozco a Eloy Granero como si lo hubiera visto 24 horas en un reality show, ¿cómo planteaste la estructura de un personaje tan completo?

Desde un principio tuve muy claro cómo debía ser Eloy Granero. Sin embargo, a pesar de esta claridad inicial, debo de reconocer que me ha costado muchísimo construir el personaje. Hace unos días recibí un email de una lectora confesándome, a modo de broma, claro, que se había “enamorado” de Eloy Granero. Soy sincero, me encantó este mensaje. Con frecuencia se nos presenta al “monstruo” que dedica toda su vida a “ser un monstruo”, que no cabe en su personalidad un gesto amable, una sonrisa. Y yo creo que se puede ser “monstruo” a tiempo parcial; es más, tal vez se pueda llevar una vida absolutamente normal, incluso anodina, y tener un momento “monstruoso” de diez segundos o de dos minutos. Y voy mucho más, quién pueda quedar a salvo si todas las circunstancias negativas que se puedan dar en la vida de una persona confluyen en un instante, en el peor de los instantes. Una complicada respuesta que ojalá nunca tengamos que responder.

Desde la primera versión de El orden de la memoria, el personaje que ha sufrido mayor transformación ha sido el de Eloy Granero, porque en un principio “me salió” demasiado antipático. Llegado un punto me di cuenta de que estaba demasiado inmiscuido, por lo que tuve que tomar distancia, alejarme, no analizar, no enjuiciar, relativizar. Esta distancia es, curiosamente, una de las características de la novela que más se elogian, aunque también hay quien la crítica, reprochándome que no “castigo” a Eloy. Pero es que yo no soy juez, en El orden de la memoria me he limitado a ser un narrador, a secas.

Eloy nunca llegó a conocer el amor verdadero, o no lo quiso. Su frialdad me impactó.

Eloy confunde, en gran medida, el amor con la admiración. Eloy cuenta con su propia sensibilidad, que la mayoría de nosotros podemos entender como insensibilidad, como desafecto. Hay lectores y críticos que indican que tal vez se esconda en Eloy una homosexualidad reprimida. Estos análisis me trasladan a la psicología, campo en el que soy un completo ignorante. No es atracción, es admiración.

¿Es Eloy Granero un asesino, un enfermo? O peor, ¿no hay nada tras la mente de Eloy Granero?

Me gusta mucho la expresión que empleó Félix Palma en su reseña: un hombre sin remordimientos. Aunque yo creo que es un hombre sin remordimientos porque ha creado, o porque no comparte, la que podríamos definir como “moral colectiva”. Yo creo que hay mucho tras la mente de Eloy Granero, sobre todo esa fijación, que puede ser colectiva, de pretender organizar y clasificar su memoria. Pero sólo es el tiempo el que tiene esa capacidad, el tiempo es el orden de la memoria.

¿Podríamos decir que su perfil (de Eloy Granero) es el de “todo vale”?

Sí y no. Sí, porque lo lleva a la práctica, porque no le concede la más mínima importancia a buena parte de las situaciones o dificultades que a la inmensa mayoría nos afectan sobremanera, y no porque no tiene conciencia de ello. Ni se lo plantea, lo desconoce por pura ignorancia.

Eloy Granero, ¿abusa del poder que tiene o es la erótica del poder la que abusa de él?

Eloy Granero cuenta en su haber con todas las virtudes de la definición que la sociedad actual ha creado del triunfador. Una definición, qué duda cabe, que toma única y exclusivamente componentes materiales. Triunfadores y triunfos que contemplamos en las portadas de los periódicos todos los días. Eloy Granero se abraza a esta definición, pero desde la naturalidad del que la tiene por una exclusiva coyuntura biológica, por ser hijo de su padre. Con frecuencia, para Eloy Granero el poder no es algo grato, ya que forma parte de esa vida que le ha tocado vivir, una vida sobre la que muestra constantemente su disconformidad. Es muy inteligente tu pregunta en este sentido, tal vez sea la erótica del poder la que abusa, o arrastra, de él.

¿Alguna de las manías del protagonista es tuya?

Alguna y hasta algunas, pero prefiero no descubrirme… ja, ja. Como en la mayoría de mis personajes, coincido muy poco con ellos, o tal vez coincida demasiado, quién sabe. Siempre he negado que mi narrativa fuera autobiográfica, pero con el paso de los años empiezo a contradecirme… En mis novelas, como en las de todos mis compañeros, tal vez no vertamos episodios concretos, reales, de nuestras vidas –yo al menos no lo suelo hacer-, pero no deja de ser verdad que cuando describimos el amor, la muerte, una bofetada, un beso o el miedo, lo hacemos partiendo de nuestras propias percepciones o intuiciones. Contamos las hechos tal y como los hemos sentido o como creemos que serían. De ahí que considere que la narrativa tiene mucho de físico, de piel, de emociones, de entrañas.

En facebook hay opiniones encontradas sobre el protagonista, y tú, ¿tú que opinas de Eloy Granero?

Menuda pregunta… En la novela, obviamente, no vierto ningún juicio sobre Eloy Granero. ¿Qué piensa Salvador Gutiérrez Solís sobre Eloy Granero? No me suelen caer bien estos personajes, no, aunque debo de reconocer que sí me tomaría una cerveza con él, sólo una, tal vez en Limonar, y eso que las vistas desde Sasha tienen que ser alucinantes…

¿Sabes? Yo me quedé con las ganas de saber cómo acaba Taylor, su amigo. En él también hay una novela.

portada orden

Es curioso como a pesar del gran protagonismo, casi nuclear, de Eloy Granero, y eso yo creo que nadie lo discute, El orden de la memoria muestra una serie de personajes secundarios muy poderosos. Ya me he topado con un sinfín de lectores y lectoras que me transmiten algo parecido a tu pregunta, pero cambiando el nombre del personaje. Ya me han recomendado que Claudia tuviera su propia vida, lo mismo que Rafa, Matías, o Taylor, que yo considero como uno de los grandes personajes de la novela.

Eso sí, te adelanto que Taylor dejó tirado a su padre con el negocio de tractores, y que tras pasar una temporada en Tijuana –maltratándose el cuerpo- acabó en Las Vegas regentando un garito de dudosa reputación. De vez en cuando se mete en algún lío, pero nada grave…

En la novela, Maite Contreras, periodista de la revista Gente, entrevista al protagonista para un reportaje que bucea en la vida del personaje. Un gran tema de actualidad: ¿Por qué este interés generalizado por curiosear en la vida de los demás?

Tal vez sea, lamentablemente, Angi, un interés implantando o fabricado desde los medios de comunicación. Y un interés basado única y exclusivamente en la economía. El rendimiento económico que consiguen estas revistas o programas de televisión es altísimo, si tenemos en cuenta que nos ofrecen productos de muy baja calidad, con el añadido, nada despreciable, de ser muy, muy, baratos. Plantar a cuatro alrededor de una mesa y despotricar sobre la vida de cualquiera es, desde un punto técnico y económico, muy fácil y muy barato. La calidad suele ser cara, requiere de profesionales avalados, de recursos… de una serie de necesidades que nos están dispuestos a cubrir. Es mucho más fácil y barato calentar unas salchichas en el microondas que preparar un hojaldre de setas y venado. Pues todos a comer salchichas…. Y eso que hay salchichas, que bien elaboradas, bien cocinadas, son deliciosas, pero no las encuentro en el supermercado.

De repente, la empleada de la tienda de fotografía donde llevo a revelar las fotos me resulta inquietante: sabe todo sobre mí y nunca le dí importancia hasta leer “El orden de la memoria”. A partir de ahora usaré más la cámara digital.

Ja, ja… Seguro que muchos lectores se decantarán por la fotografía digital tras leer El orden de la memoria. La fotografía, en esta novela, es un símbolo muy cercano, que todos podemos entender. La realidad es que vamos dejando nuestras huellas allá por donde pasamos. Dejamos nuestras huellas –casi ideológicas- en el quiosco, con el periódico que compramos; dejamos nuestras huellas en Internet, con las páginas que visitamos; dejamos nuestras huellas en el súper, con la comida y bebida que depositamos en el carro… y, mi gran debilidad, dejamos nuestras huellas en los contenedores de basura, allí está todo, los regalos de nuestros hijos, nuestras deudas, la ropa que ya no nos gusta, los libros que no nos interesan… Indudablemente, la fotografía tal vez sea la gran huella, la gran chivata de nuestra intimidad.

¿Compartes con el protagonista la afición por la plancha?

Angi, un momento de la semana que me encanta tiene lugar los domingos por la tarde. Escojo una buena música, coloco sobre la cama toda la ropa limpia recién recogida de la azotea y… me pongo a planchar. Sí, sí, sí… Lo reconozco. Me encanta planchar. Es de las pocas actividades que consiguen que me relaje, que no piense en nada. No creo que sea nada extraño, y, además, como dice Eloy, es una afición útil… ja, ja…

¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la que te has enfrentado para escribir “El orden de la memoria?

En primer lugar, como te decía antes, la construcción del personaje de Eloy Granero, que no patinara, que no fuera ni excedido ni invisible. Muy difícil. En segundo, distanciarme de la novela, contemplarla desde la lejanía como si no fuera una obra mía. Y en tercer lugar, las técnicas empleadas. Tuve muy claro desde el principio que debía utiliza en El orden de la memoria tanto técnicas puramente narrativas como cinematográficas. Los primeros planos, los planos secuencia o los flashbacks son complicados de trasladar al mundo de la Literatura. Y, muy especialmente, el montaje…. Bajo mi modesta opinión, la estructura, el montaje, de la novela es una de sus piezas angulares.

¿Eres disciplinado para escribir?

Soy un desastre, un auténtico desastre, soy un escritor caótico. Y sin embargo, lo que muchos podrían entender como un defecto, yo lo reconozco como una auténtica virtud. ¿Por qué? Muy simple, puedo escribir frente a una televisión encendida, en un hueco de veinte minutos, en un coche –siempre que no conduzca-, en un tren o en un avión, en la cama, utilizando una simple libreta o la servilleta de papel de un bar… No necesito ni un espacio ni un tiempo ideales para escribir.

¿Dónde reside tu fuerza creativa? ¿Qué pone en movimiento tu pluma? (o el ordenador, claro)

La realidad, la curiosidad, la necesidad de contar una historia de otro modo, de otra manera. A pesar de que pueda parecer vanidoso u ostentoso lo que voy a comentar, yo me siento comprometido, muy comprometido, con la Literatura, y más tratándome de un escritor que emplea el español como medio de expresión. Hemos recibido una herencia inmensa, maravillosa, muy sólida, universal, y creo que los escritores debemos ser responsables con esta herencia. Todos los autores que admiro, empleen el español o no, coinciden en un punto: partiendo de la tradición desarrollaron una carrera evolutiva, tanto de búsqueda de la propia voz como de regeneración literaria. Ese es el reto que me he planteado.

Y no te puedo negar que soy un drogadicto de la Literatura. Para mí es una auténtica y real adicción, pero una deliciosa adicción. No soy de ese tipo de escritores que construyen su obra desde el sufrimiento o el sacrificio. Soy feliz escribiendo, muy feliz. No contemplo la escritura como una renuncia, todo lo contrario, tal vez me permita vivir y compartir más vidas que la mayoría.

¿Salvador Gutiérrez Solís es un escritor nocturno o, por el contrario, prefieres el día?

En este sentido, no tengo ninguna preferencia. Tal vez prefiera el día para escribir y la noche para corregir, repasar. Si a partir de las 10 ó 11 de la noche sigo escribiendo, te puedo asegurar que me aguarda una larguísima noche en vela. La escritura, en mi caso, es una actividad biológica de primer orden, el corazón me bombea con más fuerza, las pocas neuronas de mi cerebro se alteran y volver a recobrar el ritmo normal me lleva un tiempo considerable.

El poema que podemos leer al final del libro es de Raymond Carver, exponente del llamado realismo sucio, una literatura sobria, precisa, de descripciones concisas y con personajes vulgares y corrientes. ¿Podríamos decir que tu novela pertenece a este género?

No, en absoluto. En primer lugar, y te voy a contradecir por primera y última vez, porque considero a Carver un autor eminentemente realista, pero a secas, sin ningún adjetivo que lo acompañe. Lo que sucede es que en demasiadas ocasiones la realidad es fea, incluso sucia. Soy y seré un autor realista, cuento lo que veo a través de las ventanas, por eso intento que estén siempre limpias, siempre transparentes –la factura de Cristasol no te puedes imaginar ya por donde anda… -. Este mundo, esta vida, este periodo histórico que nos ha tocado vivir, con sus grandezas, pero también con sus muchas miserias, indiscutiblemente, es un periodo alucinante, de descubrimientos constantes, de remodelación de la sociedad, tal vez de invención de una nueva sociedad. Argumentos más que suficientes para no renunciar a este día a día que nos acoge.

El poema de Carver termina así: “En un momento va a pasar algo”. Inquietante. Alguna vez a ti “te ha pasado algo” que diera un giro a tu realidad.

Sí, demasiadas veces… pero de momento no las trasladaré a ninguna de mis novelas. Aunque no lo parezca, soy muy pudoroso.

Ahora una confesión: si la figura del empleado de la tienda de fotografía tiene para mí otra perspectiva, puedes imaginar lo que es la visión de una piara de cerdos. Los que hayan leído el libro me entenderán, para los que aún no lo hayan hecho, les diría que no tarden en hacerlo. No se arrepentirán. Y, para todos, no olviden que … en cualquier momento puede pasar algo. Estemos atentos.

Salvador, ¿para cuándo tu próximo trabajo?

Ni idea… En los próximos meses participaré en alguna antología… y poco más. ¿Una nueva novela? Te soy sincero: no te lo sabría decir. Hay una idea, sí, pero nada más.

Gracias por tu tiempo y espero que nos veamos pronto.